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Una renovación para una web que ya no funciona

Empezamos por lo que hace su web, no por su aspecto.

Primero va lo que hace

El diseño lo miramos al final. Antes: ¿dice que están abiertos, es la carta de la pizarra, coincide la dirección con su ficha, se abre sin aviso de seguridad? Eso es lo que le cuesta clientes, y casi siempre se arregla rápido.

Arreglar o rehacer, lo que salga más barato

A veces hay que rehacer la web. Muchas veces son tres días de trabajo sobre algo que está casi bien, y se lo decimos en lugar de venderle una web nueva que no necesita.

Nada se rompe por el camino

Las direcciones antiguas llevan a las páginas nuevas: el enlace impreso en una bolsa o guardado en favoritos sigue llegando a algún sitio. Y si el dominio todavía no está a su nombre, al final lo está.

Qué incluye

  1. Un diagnóstico claro: qué falla y cuánto le cuesta
  2. Rehacer o reparar, según lo que de verdad convenga
  3. Todo devuelto a su nombre, dominio incluido
  4. Horarios, carta y fotos puestos al día
  5. Redirecciones, para que los enlaces existentes sigan funcionando

Los otros cuatro servicios

Hablemos

Con un enlace de Google Maps nos basta.

Mándenos un enlace de Google Maps y cuéntenos qué tiene ahora mismo en internet. Le contestaremos diciéndole qué haríamos con ello.

Programar una llamada

Cuéntenos sobre su local y cuándo le viene bien. Le contestaremos para acordar una hora.

Solo usamos lo que nos envía para contestarle. No le añadimos a ninguna lista.